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Noticias sobre el arsénico

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El País, Miércoles 04/12/2002
Los residuos orgánicos provocan el arsénico del agua de Bangladesh

El arsénico que envenena el agua en muchos pozos de Bangladesh, lo que ha dado lugar a un gravísimo problema de salud pública, tiene su origen en la contaminación del agua subterránea por las aguas fecales de la población y los cultivos, agudizada por la extracción de agua para riego, según un estudio realizado por científicos de varios países. El estudio se ha hecho en una sola zona del país, por lo que resulta difícil saber si sus conclusiones son aplicables al resto de los pozos envenenados, pero, si se demuestra que es así, la solución sería cara, ya que radicaría en hacer pozos más profundos para el agua potable que los utilizados para el riego agrícola.

En los últimos decenios se habían elaborado diversas hipótesis sobre el misterioso origen del veneno, basadas alguna de ellas en reacciones químicas naturales en las piritas (minerales de hierro) del terreno. Sin embargo, Charles Harvey y su equipo del Massachussets Institute of Technology sospechaban que el problema estaba relacionado con el gran desarrollo de los regadíos en los últimos 25 años en un país enormemente poblado. Como explica la revista Science (22 de noviembre), en la que se han publicado los resultados del estudio, durante la época seca se saca para regar una gran cantidad de agua con bombas. Las lluvias durante la época monzónica reemplazan buena parte de esta agua pero esto significa una gran circulación de agua con compuestos químicos por el acuífero afectado. La tesis de Harvey es que algunos de estos compuestos, y especialmente el carbono de los residuos orgánicos (de la población y de la agricultura), al acceder a una profundidad suficiente del acuífero que antes nunca se alcanzaba, contribuyen a extraer el arsénico presente en los sedimentos.

Quince pozos

Los científicos hicieron 17 pozos nuevos en una zona del sur de Bangladesh muy contaminada por arsénico e inyectaron en ellos secuencialmente diversos tipos de compuestos ricos en carbono orgánico. En los días siguientes aumentó significativamente el contenido en arsénico en el agua. La reacción química que sospechan los científicos que se produce en este caso es la reducción y luego la disolución de los óxidos de hierro que contienen arsénico. Cuando inyectaron nitratos, el nivel de arsénico disminuyó en un 80%, lo que puede representar que los nitratos oxidan el hierro disuelto que luego se precipita (deja de estar en el agua) junto con el arsénico. Estas medidas hacen creer a los expertos que el bombeo de agua para usos agrícolas hace aumentar o disminuir el nivel de arsénico en el agua.

Para apoyar su tesis, los hidrólogos han medido también la edad de los derivados del carbono orgánico tras la reacción que libera arsénico (carbono inorgánico y metano) presente en la zona menos profunda del acuífero, que han resultado ser jóvenes, con una antigüedad de sólo 40 años. Esto significa, dicen, que ha habido una gran aportación de carbono del exterior (joven) en los últimos años que ha desequilibrado químicamente el acuífero.

La solución serían pozos de más de 160 metros de profundidad, donde ya se encuentra muy poco arsénico en esta zona, y situados en lugares sin conexión con los acuíferos de uso agrícola.

El País, Lunes 22/07/2002
Ávila, Segovia y Valladolid tienen acuíferos contaminados

La Junta de Castilla y León se gasta unos 38 millones de euros en el abastecimiento de agua, por la contaminación de los acuíferos por arsénico, en 44 municipios de las provincias de Ávila, Segovia y Valladolid, con un total de 70.000 habitantes.

Para la consejera de Medio Ambiente de esta comunidad, Silvia Clemente, el problema se comenzó a detectar en el verano 2000 y, salvo en una zona del noroeste de Madrid, hasta entonces no había antecedentes en España. Clemente opina que es algo común en toda la meseta y, ya que la estratificación del suelo es similar, se podrían registrar situaciones parecidas en Castilla-La Mancha y Extremadura.

Tras un estudio hidrogeológico, se vio que la contaminación es de origen natural, una vez que las capas de pirita de los pozos subterráneas se ponen en contacto con el oxígeno y, al impulsar el agua desde el interior del pozo, se solubiliza el arsénico.

El viernes pasado, el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, inauguró en la provincia segoviana las obras que llevan la solución a 36 pueblos de Valladolid y de Segovia, unos 60.000 habitantes. Se trata de una toma de agua en el Eresma, a nivel freático, con la construcción de una pequeña presa y de una potabilizadora de moderna tecnología, que consigue un extraordinario nivel de calidad del agua, según la consejera. Una vez potabilizada, el agua pasa a cuatro depósitos, de los que parten dos ramales, con una longitud total de 180 kilómetros, a Valladolid y Segovia. en Ávila, con una toma en el Adaja, las obras se inaugurarán en octubre, para abastecer a ocho municipios, con unos 10.000 habitantes.

Según Clemente, había una solución más barata, como era la construcción de potabilizadoras, pero estas plantas producen residuos peligrosos y necesitan de un complejo mantenimiento.

El País, Lunes 22/07/2002
El Banco Mundial admite que el programa contra el arsénico en Bangladesh no funciona

El agua de Bangladesh está causando el mayor envenenamiento de la historia. Unos 30 millones de personas, de una población de 130, beben agua con 2 miligramos de arsénico por litro, 200 veces más que lo recomendado sanitariamente. Ello significa cánceres de varios tipos a medio plazo. Ya hay casi 8.000 casos confirmados, según el hospital público de Daca, la capital. El Banco Mundial, que financió en 1998 con 32,4 millones de dólares un programa para mitigar el problema, reconoce a este periódico que "los esfuerzos no han alcanzado el objetivo previsto", aunque no arroja la toalla.

Cada uno de los 11 millones de pozos del país tenía que ser revisado para ver si contenía arsénico. La mayor parte aún no ha sido controlada. "Se han hecho progresos significativos en ayudar al Gobierno ante el mayor de sus retos de desarrollo, pero es cierto que los esfuerzos no han alcanzado el objetivo previsto: el revisar e instalar rápidamente sistemas de agua potable en un área lo más amplia posible", dice a este periódico Zita Lichtenberg, responsable de comunicación del BM para el sureste de Asia. "Hemos completado la verificación de medios tecnológicos para quitar el arsénico, y estamos en el proceso de que sean viables".

La portavoz del BM alude a otro tipo de escollos: "Se han hecho esfuerzos en reducir los intentos de algunos responsables el Gobierno y de empresas privadas de corromper la fase de adquisición de equipo, que ha causado importantes demoras".

El número de víctima resulta impreciso. "Hay informes que sugieren que al año pueden estar muriendo por arsénico unos 20.000 bangldeshíes, señalan a este periódico fuentes de la OMS. La ONG Bangladesh International Actino Network (BIAN) apunta que una de cada 10 muertes en el país puede derivarse del arsénico.

El envenenamiento por arsénico se manifiesta "entre los 5 y 10 años de exposición contínua, según la OMS- en manchas negras en la piel, sobre todo en pies y manos (por eso los afectados confunden a veces los síntomas con la lepra). Las ronchas se endurecen en módulos y a veces se gangrenan. En todo caso, el cáncer es imparable. Abundan los de hígado, pulmón, riñón y vejiga.

El desastroso acceso al agua potable y la abundancia de aguas estancadas originó en los años setenta un gran programa de construcción de pozos artesianos (pozo cavado en un acuífero y accionado por una bomba) que auspiciaban UNICEF y otros organismos internacionales. El proyecto logró reducir la mortalidad infantil por diarrea o cólera. Pero hasta 1992 los científicos no conocieron la amenaza del arsénico en las aguas subterráneas. Los médicos empezaron a atar cabos: los niños que habían sido salvados de las infecciones desarrollaban cánceres. El sistema de pozos ha acabado por revelarse como un peligro ubicuo. Cincuenta y nueve de los 64 distritos del país están contaminados, según el hospital público de Daca.

Un informe de UNICEF de 1999 indica que un 3% de los pozos contenían arsénico y que el acceso al agua potable había bajado en el país del 97% al 80%.

Cada trago acerca en Bangladesh al cáncer. La gente que creyó tocar el cielo cuando se inauguró un pozo en su aldea, la gente que pudo beber por vez primera un agua limpia, debe ahora ser convencida de que, aunque de momento no vea lo síntomas, está bebiendo veneno.

El Norte de Castilla, Sábado 30/09/2000
El arsénico planeó por el salón de plenos de la Diputación hasta en el turno de los ruegos.

El PSOE pidió que se garantice «agua de calidad» en colegios e institutos, para que los escolares «no tengan que ir con la cantimplora de casa», denunció el diputado Cecilio Vadillo.

«En Primaria los niños no deben salir del recinto escolar y en Secundaria no deberían y no creo que se deba fomentar que los escolares tengan que salir a comprar agua o a por ella a un aljibe», argumentó Vadillo, que resaltó la importancia numérica de la población escolar afectada. «Solamente entre Iscar y Portillo suman 2.000 escolares», añadió el diputado socialista.

«Las competencias de los centros escolares son de la Junta, pero nos han informado de que tienen agua gratuita embotellada o aljibes en el patio, como en el colegio Tierra de Pinares de Mojados, y que se van a poner depósitos en los centros de Iscar y Portillo», avanzó el portavoz popular, Félix Angel Martín.

«Yo soy profesor en el IES (Instituto) de Portillo y le puedo asegurar que si en el centro escolar hay agua embotellada no lo sabíamos y que el aljibe no está puesto», puntualizó Vadillo.

El Norte de Castilla, Viernes 27/10/2000
Un análisis por semana

El último análisis semanal de los pozos con exceso de arsénico, recibido ayer en la Consejería de Sanidad y Bienestar Social, arroja un descenso en la periferia de la zona afectada y estabilidad en el centro. El nivel límite para el agua potable es de 50 microgramos por litro.

Aldea de San Miguel (230 habitantes). Sube de cerca de 150 microgramos por litro a 170.

Cogeces de Iscar (150 habitantes). Sube ligeramente hasta los 167 microgramos.

Megeces (470 habitantes). Se mantiene en 140 microgramos.

Hornillos de Eresma (150 habitantes). Se mantiene el nivel en 334 microgramos.

Iscar (6.200 habitantes). Sube ligeramente de 130 a 147 microgramos por litro.

Llano de Olmedo (104 habitantes). Baja a 48 microgramos por litro (menos de 50), aunque la Junta no levanta aún la recomendación de no usar el agua del grifo para cocinar y beber.

Mojados (2.500 habitantes). Sube hasta 177.

La Pedraja de Portillo (1.117 habitantes). Un pozo baja de 100 microgramos a 77 y otro tiene sólo 10. La Junta no aconsejará volver a beber agua del abastecimiento público hasta que no se garantice que se usa siempre el segundo pozo.

Portillo (2.550 habitantes). Baja a 123 microgramos.

Pozal de Gallinas (500 habitantes). Baja a 109.

La Zarza (165 habitantes). Baja a 67.

El Norte de Castilla, Miércoles 18/10/2000
Arsénico sin información

Con afirmaciones como «el agua es un bien inestimable y escaso», se han realizado frecuentes campañas tanto por parte de instituciones como de asociaciones vecinales y ecológicas, a fin de evitar un derroche de este líquido elemento. Pero como no hay mayor sordo que aquel que no quiere oir, hoy resulta que once pueblos de Valladolid, algunos de la importancia de Iscar, Portillo o Mojados, y otros cuantos más de Segovia, se han visto seriamente afectados al detectarse la presencia de arsénico en los acuíferos de los que se aprovisionan. A estas localidades hay que sumar los correspondientes a la comarca de la Churrería, cuya reserva de agua está en mínimos al tener pendientes, desde 1989, obras de reabastecimiento, aprobadas en su día y no realizadas. Y todo ello sin contar los 16 municipios de Salamanca, con cerca de 3.000 habitantes en similares circunstancias.

A punto de rebasar la frontera del siglo XXI, quizás más de 25.000 habitantes de Castilla y León, viven pendientes de que lleguen los camiones cisternas de los bomberos y llenen los aljibes instalados en las plazas, con el objeto de que puedan seguir bebiendo y cocinando. Todo ello, después de semanas de incertidumbre, en que cada día se daba una opinión distinta sobre la potabilidad del agua, en un desmañado esfuerzo por salvar esa imagen que tan bien sabe cuidar la Junta y el partido que la gobierna. Hasta chascarrillos se permitió el inefable y siempre jocoso consejero de Sanidad y Bienestar Social, al dejar caer aquello de «más arsénico tiene una ración de gambas» lo cual no deja de ser irritante para cuantos andan trajinando con los bidones de agua, como si les hubieran trasladado a una aldea de Zambia.

En el último pleno de la Diputación de Valladolid, desde los escaños de la oposición se elevaron dos mociones en relación al agua. Una -y esta es la cuarta vez- pidiendo que se inicien las obras que llevan nueve años de retraso, para abastecer de agua a los pueblos afectados por el acuífero de la comarca de la Churrería. Otra, para que de una vez por todas la Junta informe por escrito, sobre los efectos que en los habitantes puede producir el uso del agua con arsénico, dado que es utilizado para el riego agrícola y bebida del ganado. El nivel detectado de este elemento nocivo, además de rebasar los límites autorizados por las directivas de la Unión Europea, pueden llegar, tras una situación prolongada, a introducirse nocivamente en la cadena de alimentación humana a través de los productos tratados con el agua contaminada. De cualquier forma el miedo es libre y obligación de las administraciones públicas es ahuyentar cualquier sospecha o temor en el ciudadano.

Ya el pasado año hubo pueblos, como Alcazarén que tuvieron problemas con la presencia de nitritos en el agua. A pesar de lo cual, ni la Junta ni la Confederación Hidrográfica del Duero fueron capaces de prever lo que se les venía encima. Pero ya se sabe que adoptar medidas no es práctica habitual en nuestros políticos, su habilidad es el tancredismo, ejercicio que han llegado a dominar con auténtico primor. Para más inri se ha denunciado la desaparición de dos partidas en los presupuestos de 1999 y de 2000, destinadas a la recuperación del acuífero de la zona de Iscar, y que, seguramente, habrán sido absorbidas por otros proyectos, aunque, parece imposible que pudieran ser tan necesarios y urgentes como los que nos ocupan.

En una cuestión parecen estar todos de acuerdo: en el origen del mal que aqueja a nuestra reserva natural de agua, sometida a una superexplotación por el abuso de un riego obsoleto y por la presencia de una población veraneante que duplica a la habitual. Al reducirse el nivel de los acuíferos aumenta la concentración de arsénico. De cualquier forma no se trata de ninguna situación coyuntural, dado que tanto el riego como los veraneantes no sólo van a persistir sino que se van a incrementar. En la reciente inauguración de la nueva casa consistorial de Iscar, Lucas prometió, ante el pueblo y el alcalde, dar agua potable a los 20.000 vecinos de aquella zona, añadiendo: «espero que este haya sido el último año que hemos sufrido este percance». Entre buscar financiación, elaborar proyectos y ejecutar obras lo va a tener difícil. Aunque, eso sí, la imagen de momento ya la ha salvado.

Desde el Gobierno se está pretendiendo poner en marcha un Plan Hidrológico, Nacional, cuestión que ya ha hecho salir a la calle nada menos que a 300.000 aragoneses, que contrasta con la pasividad de nuestra región que también puede verse afectada. Antes de pensar en levantar embalses y andar trasvasando ríos de una a otra cuenca, parece más necesario crear en la población un sentimiento de aprecio y respeto hacia el agua, dándola el valor de ese bien escaso e inestimable, que se señalaba al principio, con el fin de terminar con los malos hábitos. Después habrá que atajar el derroche que existe en la actualidad, revisando canalizaciones y todo tipo de conducciones, que hace que se pierda casi la mitad del caudal; así como las prácticas nocivas de riego por inundación y por aspersión, en las que se desperdicia otra buena cantidad de flujo. En esta línea de máximo aprovechamiento se hace imprescindible, también, reciclar y reutilizar todo el agua empleada tanto para el uso industrial como doméstico. Y cuando todo esto se lleve a efecto será el momento de hablar de planes hidrológicos, pero abriendo un amplio debate con toda la población afectada o con sus representantes políticos y sociales, sin recurrir a la fácil vía del decreto, tal como se pretende hacer en la actualidad, y cuyo principio no ha podido ser peor.

El Norte de Castilla, Miércoles 04/10/2000
Lucas se compromete a dar agua potable a los 20.000 vecinos del "arsénico" el próximo año

El presidente de la Junta inaugura el ayuntamiento de Iscar acompañado de Posada

S. E y C. C.

«Estate seguro, alcalde, que no regateará en medios el gobierno regional para dotar a los vecinos de un agua de calidad y espero que este haya sido el último año que hemos sufrido este percance». Juan José Lucas, presidente de la Junta, se comprometía así en Iscar, el primer pueblo en el que apareció el arsénico, a dar una solución el próximo año. Lucas inauguró ayer la casa consistorial de la villa, en un acto al que acudió el ministro de Administraciones Públicas, Jesús Posada.

Unas 20.000 personas de once pueblos de Valladolid y nueve de Segovia no pueden beber agua del grifo desde este verano y el presidente de la Junta puso fecha ayer para acabar con la situación provocada por el arsénico: 2001.

El regidor de Iscar se aplicó ayer el dicho de "alcalde que no pide, hay que cesarle" y aprovechó la inauguración de la nueva casa consistorial para reclamar una solución al exceso de arsénico que sufren las aguas, «no sólo de nuestro pueblo, sino de toda la comarca. Sin agua no hay posibilidad de progreso», afirmó Alejandro García.

«Este verano, si exceptuamos los incendios, no ha habido mayor obsesión para este presidente que el arsénico, el agua y los problemas que acarrea en estas poblaciones», contestó Juan José Lucas. Cubriendo la espalda a los políticos se encontraba el imponente edificio del nuevo ayuntamiento. «Un edificio moderno y luminoso, que tendrá las puertas abiertas a todos los ciudadanos», afirmó García Sanz.

La nueva casa consistorial ocupa 3.206 m2 y en ella se ubicarán previsiblemente desde el lunes los servicios municipales, desde las asistentes sociales a la Policía Municipal, pasando por la biblioteca, la ventanilla única o la agencia de empleo, entre otros.

Ausencias

Dos políticos de altura, como Lucas o el ministro Posada alabaron personal y políticamente la labor del «alcalde y su Corporación». No todos los concejales pudieron oirles, pues ni los independientes y los socialistas acudieron al acto de inauguración de un ayuntamiento que ha generado más de una polémica.

El alcalde aludió en su intervención a las «trabas» que ha tenido que sortear un edificio que se levanta sobre el solar del antiguo, con recogida de firmas para conservar la fachada del viejo ayuntamiento, cuya demolición paró el Tribunal Superior de Justicia y autorizó la Junta, «a excepción de la fachada, que debe ser restaurada o reconstruida exactamente igual que la preexistente», según reza la autorización de la Delegación Territorial.

La fachada no se reconstruyó y la actual «se tira un aire», en un proyecto que se adjudicó por 261,3 millones, que vio sus obras paradas (realizadas por Ferrovial y Agroman) y reanudadas luego al aprobarse otros 70 millones.

El Norte de Castilla, Miércoles 13/09/2000
Dos captaciones en los ríos Eresma y Cega acabarán con el problema del arsénico

La solución, a medio plazo, necesitará una inversión de 2.150 millones de pesetas

J. C. (León).

Dos captaciones de agua, una del río Eresma y otra del Cega, son la solución planteada por la Junta de Castilla y León para acabar definitivamente, aunque a medio plazo, con el problema del arsénico que impide el consumo de agua potable en once municipios de Valladolid y otros Segovia. Efectuar las infraestructuras para llevar el agua a los pueblos supone una inversión prevista en 2.150 millones de pesetas que la Junta espera corran a cargo del Plan Hidrológico Nacional.

Los once municipios vallisoletanos y otros ocho de Segovia que sufren la carencia de agua potable por sus altos niveles de arsénico empiezan a ver una salida al problema, aunque su final se antoja todavía demasiado lejano. En una reunión celebrada ayer en la sede de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), la Junta de Castilla y León presentó a los alcaldes de las localidades afectadas un estudio del proyecto que solucionará definitivamente un dilema que ha dejado sin agua corriente durante todo el verano a unas 20.000 personas.

Ese estudio, todavía vago e impreciso, de la Junta pasa por realizar dos captaciones de agua fluvial, una del río Cega y otra del Eresma, que llevarían aparejadas sus correspondientes presas, conducciones, depósitos y estaciones de tratamiento en los pueblos afectados.

En Valladolid, éstos son Mojados, Portillo, La Pedraja de Portillo, Aldea de San Miguel, Iscar, Megeces, Cogeces de Iscar, Llano de Olmedo, La Zarza, Hornillos y Pozal de Gallinas, a los que hay que añadir otros en la provincia segoviana con similar deficiencia (Villaverde de Iscar, Vallelado, Chañe, Fuente de Santa Cruz, Mata de Cuéllar, Remondo, Santiuste de San Juan Bautista y Fuentesaúco de Fuentidueña). Todos ellos son abastecidos actualmente con aljibes.

Al Plan Hidrológico

Silvia Clemente, directora general de Calidad Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, aseguró que esas captaciones «resolverán el problema del arsénico para siempre». Aunque no se atrevió a dar un plazo para que las obras estén ejecutadas, la solución podría dilatarse unos dos años. «Se tarde lo que se tarde, lo que está claro es que el proyecto ya no se va a parar. Se ha planteado la solución que creemos adecuada y se llevará a efecto», remarcó.

El estudio ya fue presentado el pasado 4 de septiembre en el Ministerio de Medio Ambiente para que las obras sean incluidas dentro del Plan Hidrológico Nacional que se quiere aprobar y poner en marcha en 2001. En este caso, el Estado se encargaría de financiar la inversión. Inicialmente, la cifra barajada para la ejecución de esas captaciones fluviales asciende a 2.149 millones de pesetas.

En la reunión en la CHD donde Silvia Clemente presentó el estudio-proyecto de la Junta estuvieron presentes los delegados territoriales de la administración regional en Valladolid y Segovia, representantes de sus respectivas diputaciones provinciales y responsables de la Confederación Hidrográfica del Duero, además de los regidores de las localidades que sufren el problema del arsénico, quienes, según las primeras impresiones, quedaron convencidos por la solución planteada.

La directora general de Calidad Ambiental felicitó durante la reunión a los alcaldes de los municipios afectados «por la tranquilidad que han transmitido a los ciudadanos, que han respondido estupendamente ante esta situación»


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