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Plan Hidrológico Nacional

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El agua es un recurso natural, escaso, indispensable para la vida y para el ejercicio de la mayoría de las actividades económicas; irremplazable, no ampliable por la mera voluntad del hombre, irregular en su forma de presentarse en el tiempo y en el espacio, fácilmente vulnerable y susceptible de usos sucesivos. Asimismo, el agua constituye un recurso unitario, que se renueva a través del ciclo hidrológico y que conserva, a efectos prácticos, una magnitud casi constante dentro de cada una de las cuencas hidrográficas. Con esta definición explica la Ley de Aguas de 1985 la importancia de este recurso en la vida y en el desarrollo de la misma

El agua es la fuente de la vida. El agua es el principal constituyente del cuerpo del hombre, agua que ha de beber para conservar su funcionalidad celular. Pero además, el desarrollo socioeconómico de una región esta ligado a la presencia de agua a su alrededor. El hombre además de necesitar el agua potable para su consumo utiliza este recurso natural para el riego agrícola , para una amplia gama de actividades industriales, para diferentes usos recreativos. Por tanto, el agua es muy importante para el bienestar y desarrollo social. De hecho todas las grandes civilizaciones siempre se han desarrollado cercanas a masas de agua.

El agua ocupa alrededor de las tres cuartas partes de la superficie de la tierra, sin embargo no toda esta agua está disponible como recurso natural. Más del 97,6% del agua es agua salada, y sólo el 2,4% está en los continentes. Es más, de éste pequeño porcentaje de agua continental, el 1,9% se encuentra en estado sólido formando parte de los casquetes polares. El 0,5% corresponde a agua subterránea. Tan sólo el 0,0001% del agua continental está formando parte de los ríos.

Como con frecuencia las variaciones en las condiciones climatológicas provocan sequías, inundaciones, etc. éstas hacen que los recursos del agua sufran fluctuaciones con graves consecuencias.

El agua es un bien escaso que tenemos que preservar y gestionar adecuadamente. Un cambio en la cuenca hidrográfica supondrá unos cambios en los ecosistemas que se engloben en dicha cuenca.

El continuo aumento de la demanda de agua, la diferente disponibilidad de agua según las cuencas, la creciente contaminación tanto de las aguas subterráneas como de las superficiales, son algunas de las preocupaciones que asolan el marco del agua en el mundo. Según informes de la División de Ciencias del Agua de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) 12 millones de personas mueren cada año en el mundo debido a enfermedades ligadas a la mala calidad del agua, a desastres hidrológicos o porque no tienen agua. La disponibilidad a nivel mundial de los recursos hídricos ha disminuido el 50% durante los últimos 25 años.

En España, la compleja gestión del agua se ha basado hasta el momento en la construcción de presas y embalses para asegurar el suministro de agua a la población. Según la Carta del Agua de 1968, para una adecuada administración del agua es preciso que las autoridades competentes establezcan el correspondiente plan. Este plan, el Plan Hidrológico Nacional, es el que en esta monografía presentaremos. Intentaremos exponer los diferentes puntos de vista y discrepancias que surgieron con la aprobación de este Plan.


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